lunes, 26 de junio de 2017

Fuego

Fuego que animas mi alma a sanar 
Que iluminas mi ser y me ayudas a recordar quién soy 
Llama de vida 
Luz del espíritu 
Calma en mi alma 
Que La Luz se manifieste y me acompañe en mis pasos 
Que si la oscuridad llega 
Recuerde encender mi fuego interior 
Ese que todo lo ilumina 
Que todo lo sana 
Y que es puro amor ❤️
Maria
23/6/17 
Buenos Aires

miércoles, 31 de mayo de 2017

Morir y renacer

Morir a miles de miedos que acechan 
Morir del dolor que a veces trae el vivir 
Morir quemando las células que maltratan la vida 
Morir de pena en el corazón 
Morir enterrando todo lo que no es sano
Y renacer con ese hálito de vida que busca La Luz 
Renacer al instante que llama a crecer 
Renacer a levantarme y seguir caminando la vida 
Renacer a una nueva vuelta al sol amando 
Renacer a la búsqueda del amor en cada paso que doy 
Aunque me tenga que caer y levantar una y mil veces 
Aunque me quiebre en el intento 
Aunque duela el alma 
Aunque el cuerpo tiemble 
Vuelvo a renacer palpitando mi ser 

Maria 
26/5/17 
Montevideo en víspera del temazcal 

domingo, 21 de mayo de 2017

Soltar

Soltar 
fluir 
dejarme llevar
Caer en tus brazos
Dejar mi cabeza en tu pecho
Sentir esa sinfonía en mi respiración conjugada con la tuya 
en una amorosa armonía de acordes que embellecen la noche
Un momento, tan solo un momento

Maria
5-5-2012

viernes, 19 de mayo de 2017

Flores rotas

Flores rotas 
Desgajadas en miles de pedazos como papel picado 
Flores rotas quebradas por el dolor de la injusticia 
Flores rotas enredadas en un montón de palabras hirientes 
Sangran y sufren 
Y un insoportable agotamiento la atraviesa 
Por sentir tanto 
Por ser tan permeable a lo que le dicen 
Las palabras se presentan como cuchillos de una noche desesperada 
Clavando cada letra en su herida 
Clavando cada vocal entre los tejidos 
Y su mirada se cae 
Las pestañas se cierran y no dejan ver 
Los oídos se guardan en su cueva de otoño 
Y su boca queda entumecida como un maniquí exhibiendo una vieja colección de otros tiempos 
Ya no está aquí 
Aunque su cuerpo este 
Ya no quiere sentir 
Aunque resulte inevitable al vivir 
Ya no quiere una palabra más que atraviese su pecho 

Maria 
19/5/17 

domingo, 14 de mayo de 2017

¿Y por qué danzo?

Danzo para despertar mi ser, despertar mi cuerpo. 

Danzo para crecer, para crear, para sentir, para vibrar, para jugar, para fluir, para volar. 

Danzo para drenar mis emociones, para sentir mi corazón, mi esencia y mi alma. 

Danzo porque necesito danzar mis alegrías, mis búsquedas, mis encuentros, mis tristezas, mis lágrimas, mis carcajadas, mis sinsentidos, mis decepciones, mis ilusiones, mis esperanzas, mis preocupaciones, mis prejuicios, mis creaciones, mis errores, mis aciertos, mis oscuridades, mis luces, mis bloqueos, mis enojos, mis ataques, mis incertidumbres, mis encrucijadas, mis vergüenzas, mis ideales, mis sueños, mis metas, mis visiones, mi misión, mis orgullos, mis espejos, mis motores, mis entusiasmos, mis suspiros, mis ensueños, mis olores, mi música, mis miedos, mis sinsabores, mis sensaciones, mis mutaciones, mis inspiraciones, mis caídas, mis levantadas, mis proyectos, mis cambios, mis broncas, mis euforias, mis viajes, mis silencios, mis susceptibilidades, mis rechazos, mis caricias, mis aromas, mis besos, mis dulzuras, mis canciones, mis iluminaciones, mis sabores, mis consuelos, mis palpitaciones, mis miradas, mis respiros, mi existencia. 

Danzo porque mi danza es vida, sino me muero. 

María
14/5/2014

jueves, 11 de mayo de 2017

Despedir a nuestros seres queridos

Celebramos la llegada de los bebés, les damos la bienvenida al mundo, nos juntamos a festejar acompañando su llegada a la vida, al nuevo hogar, a la familia.
En diferentes momentos de la vida, celebramos aquellos que son trascendentes sean religiosos como el bautismo y la comunión, casamiento, o cuando nos recibimos luego de culminar los estudios.
También celebramos momentos de la vida, cumplir años, 30, 40, 50, 60 años y más, festejamos la vida!

El partir de este mundo, dejar este cuerpo y elevar el alma al cielo, o lo que cada uno crea, ese instante es tan sagrado y trascendente como su llegada, es el retorno a las estrellas, es la vuelta a la gloria de Dios, a la eterna paz, allí donde no hay dualidad, no hay preocupación, no hay malos y buenos, solo hay amor y paz.

Despedir a nuestros seres queridos es honrar la vida, despedirlos agradeciéndoles su vida, los aprendizajes recibidos, y acompañar con amor, el amor que todo lo sana, todo lo puede y todo lo transforma, habitar el amor y acompañarnos, elevando el canto en plegaria al cielo, dándonos la mano en círculo, sonando los cuencos de vida, regalándole rosas blancas que simbolizan la pureza del corazón, dejando que las lágrimas sean un cántico a su vida, lágrimas de amor, lágrimas que sanan el dolor, lágrimas de paz.

Así despedimos a mamá, así sentí profundo en mi corazón acompañar ese sublime y único momento del final de la vida.

La extrañare y mucho, claro que si, y siento una profunda paz por haberla acompañado con todos quienes la queremos tanto, con mucho amor, tanto durante su larga enfermedad como en su despedida, sintiendo como el cielo, los angeles y papa la recibieron con alegría.

Gracias mamá, Blanca, Aquita, gracias, gracias.
Celebro tu vida y la vida que nos has dado, honrando la paz de tu alma.

Estas en nuestro corazón ❤️

Maria

miércoles, 26 de abril de 2017

Inside lágrimas

Adentro mío siento frío 
Un dolor me recorre mi pecho y mi vientre 
Ese dolor del temor al abandono 
A dejarnos 
Una lagrima quiere salir pero está atrapada 
Se congela en mis pupilas 
Y se queda asomando entre mis pestañas que cuelgan como cortinas de una solitaria casa de alta montaña 
Ella Quiere salir 
Quiere explotar dentro de un mar de lagrimas 
Pero se retiene y se guarda 
Se contiene 
Temerosa se asoma tímidamente 
Quiere navegar sin culpa 
Quiere salir sin control 
Quiere expresar toda su emoción 
Pero no se anima 
No se atreve y se retrae entre las viejas persianas de las ventanas de mi casa 
Se queda allí expectante en un silencio de tumba 
Hasta que un impulso inconsciente la toma, salta y comienza a deslizarse por mis mejillas 
Soltando su temor 
Ese miedo al rechazo 
Ese miedo al abandono 
Ese miedo a que no la quieran 
Ese miedo a la crítica feroz 
Y brota como una flor de sus pupilas tristes 
Un vaso anaranjado la distrae 
Allí se queda contemplando su brillo 
Ese brillo que hoy se fue de viaje 
Ese brillo que añora ese abrazo fraterno que acompaña la vida con lágrimas vivas 
Que atesoran un sinfín de emociones difíciles de nombrar 
Y expresan tanto más que una palabra 
Lágrimas que simbolizan la vida y sus vueltas 
Lágrimas de tristeza
Lágrimas de amor 
Lágrimas de vida 

Maria 
17/4/17  
Tea 

Castillos de cristal

Ella dormía relajada en la cama, sus sueños viajaban por mundos imaginarios, su rostro reflejaba la paz del campo. 
El la miraba deseándola, la buscaba para saborearla, se resistía a pensar que esa sería la última noche. 
Los minutos paseaban desnudos por la casa. 
Un beso quedó colgando de la ventana expectante. 
El ansiaba tocarla, y en un impulso se abalanzó sobre ella y comenzó a comerla a besos, ella estaba tan dormida que no entendía donde mi con quien estaba, se sobresaltó gritando auxilio. 
El se sorprendió ante su reacción, nunca nadie lo había rechazado, y se quedó perplejo mirándola sin saber qué hacer. 
Ella lo miro fijo, lo reconoció y vio cómo caían las máscaras del galán de ensueño vislumbrando sus intenciones ocultas llenas de fábulas a través de sus ojos, como si hubiera podido mirar todo lo que se esconde con un rayo láser, que el solo buscaba poseerla como un trofeo de campeonato de conquistas difíciles. 
Y así fue que a ella se le cayó a pedazos  la cortina de humo que le impedía ver con claridad. 
Respiro hondo y sin dudarlo, tomo sus cosas y se fue sin despedirse ni saludar, ni agradecer ni mirar hacia atrás. 
Necesitaba dejar ese pasado repleto de mentiras de alcoba, de novelas de corin tellado, ya no quería castillos de cristal ni príncipes vacíos, buscaba su verdad, buscaba su ser, buscaba su encuentro con ella en medio de la vida.   

Maria 
16/4/17
El Chaja 

jueves, 13 de abril de 2017

Aparecer

Asomarme a la vida 
Sentir mi esencia y aparecer 
Con el corazón palpitante 
Con la mirada en el sol 
Con los pies en la tierra 
Con el pecho expandido 
Y las alas vibrantes 
Así quiero aparecer 
Aunque los espasmos del miedo den vueltas 
Aunque el juicio ajeno se entrometa 
Aunque los calambres del qué dirán acechen 
Quiero que aparezca mi ser 
Sin estridencias 
Sin explicaciones 
Sin estrategias 
Aparecer fiel a mi ser 
Y abrir mis brazos 
Para recibir el amor que sucede cuando logro aparecer 
Sin olvidar quién soy 
Aparecer respirando mi ser 

Maria 
12/14/17 
Buenos Aires 

lunes, 20 de marzo de 2017

Tumbada

Ella tan solo había dado unos pasos, con sus pies pequeños tambaleando y explorando el mundo.
Un pájaro se acercó y ella curiosa comenzó a seguirlo buscando acariciarlo.
El pájaro empezó a aletear y ella detrás intento tocarlo hasta que voló.
Su mirada quedo allí siguiendo su vuelo, algún día llegaría a volar.
Y de repente sintió el impacto y no vio nada más.
Todo se puso negro, la oscuridad la invadió sin aviso ni explicación, quedando tumbada y atrapada sin salida.
El sonido se fugó y la vida quedo en suspenso, todo se detuvo y no pudo reaccionar, ni una palabra pudo emitir, los gritos se escondieron entre las ruedas y un silencio de tumba la rodeó.
Ese instante de inmovilidad lo sintió eterno.
Y cuando parecía que no volvería, una mano la toco y fue moviendo su cuerpo hasta tomarla entre sus brazos.
Sus ojos se congelaron y la reacción se quedo sin luz, meciendo su existencia entre rostros que la miraban alarmados.
Y solo veía movimientos y escuchaba lamentos lejanos y confusos que la mareaban.
Por un instante volvió a las estrellas, las acaricio y sintió su llamado.
Ellas la abrazaron y acunaron en las noches de dolor sin fracturas, de desconcierto por la vida.
Algún día, algún día sabrás que todo tiene sentido, algún día sabrás que eres nuestra hija.

Maria
20/3/17
Buenos Aires 

jueves, 23 de febrero de 2017

El vínculo con nuestro cuerpo

El vínculo con nuestro cuerpo.

Desde que se une el óvulo con el espermatozoide se forma el embrión y comienza a gestarse la vida a través de todo un ciclo de formación y crecimiento maravilloso que es nuestro cuerpo.
Luego llegará el momento de nacer, ese instante crucial donde dejamos el cuerpo de nuestra madre para llegar al mundo, aprendiendo a respirar y conectarnos con el entorno.
Durante varios años continúa el desarrollo del cuerpo, crecemos en estatura, nuestros huesos y músculos siguen creciendo, y sigue un complejo e increíble proceso de crecimiento general que incluye el nivel físico y mental, y yo agregaría el espiritual.
En todo este proceso largo y complejo, se va tejiendo un precioso vínculo con nuestro cuerpo, este cuerpecito que nos va acompañando a lo largo de toda la vida, y digo vida pues es literalmente así, el cuerpo nace con la vida y recién con la muerte – de la cual nadie está exento – es cuando dejamos este cuerpo que nos ha alojado durante toda la vida.
Es que sin cuerpo no hay vida y no hay vida sin cuerpo.

Me gustaría detenerme allí, e ir observando ¿cómo ha sido el vínculo que tengo con mi cuerpo?
Quiero que vayamos recorriendo diferentes momentos, como si viéramos una película nuestra y pudiéramos observarnos, desde bebés, recorriendo la infancia, cómo celebrábamos el propio crecimiento, la adolescencia con la explosión hormonal, y la adultez con sus miles de vicisitudes hasta nuestro presente.
¿Qué cosas le he dicho a mi cuerpo? ¿Qué cosas me ha dicho mi cuerpo a mí? ¿Lo he escuchado?
Y hoy ¿qué me dice? ¿Cómo lo estoy escuchando?
El vínculo que tenemos con nuestro cuerpo nos acompaña desde que empezamos a gestarnos y hasta el final de la vida.
Es un vínculo inevitable, sucede aunque no nos importe, no lo busquemos ni querramos tener conciencia ni interés en ello.
Ahora bien, ¿cuánto ha influido la sociedad en este preciado vínculo? ¿cuánto ha influido la familia, la escuela, los amigos, las publicidades en cómo ha sido y es el vínculo con mi propio cuerpo?
Ir a un negocio de ropa y pasar por un probador es una prueba de fuego. El otro día escuchaba como un par de amigas criticaban con ferocidad su cuerpo, enojándose porque no les quedaba “bien” ese diminuto vestido y el cuerpo de ellas no cumplía con los estándares de la moda.
Y ¿qué nos pasa a nosotros cuando nos miramos en el espejo? ¿Qué es lo primero que vemos? Creo que no hay prácticamente nadie que no se critique aquél rollito que tiene, o esas curvas que detesta o la cara ojerosa, las arrugas de los años, y podríamos armar una interminable lista de críticas duras contra nuestro cuerpo.
Y el pobre cuerpo ¿qué contesta? ¿qué hace?
Sin embargo, el cuerpo ha tenido y tiene una cantidad enorme de mensajes para darnos, siempre ha estado hablándonos, pero ¿lo hemos escuchado?
Para recibir sus mensajes, para escuchar lo que el cuerpo quiere transmitirnos, sólo es cuestión de hacer una pausa y poder captar su lenguaje que es diferente al que conocemos, más delicado y sensible.

Mientras escribo estas líneas estoy en casa con una laringitis virósica que me tiene mal, y confieso que por momentos me he enojado con mi cuerpo pues ¿cómo se le ocurre enfermarse cuando tengo tanto para hacer? ¿está loco mi cuerpo?
No solemos ser para nada pacientes con la necesaria y adecuada recuperación que precisa el cuerpo, solemos apurarlo y presionarlo para que se cure de una buena vez y que no se repita!

Cambiar el vínculo con el propio cuerpo, aprender a mirarlo y escucharlo de una forma nueva, sin juicios, con una profunda mirada que pueda ver más allá de lo que la sociedad indique, que pueda escuchar y observar lo que tiene para decirnos, es un desafío y una tarea que necesitamos emprender y cultivar cada día, buscando transformar el vínculo con nuestro cuerpo.

Hay muchos grandes maestros y enfoques terapéuticos que hace ya varias décadas han empezado a abordar y conectar en profundidad con esta sabiduría corporal.
Adriana Nana Schnake terapeuta gestáltica, en una entrevista realizada el 28 de mayo de 2014, contestó cuando le preguntaron sobre ¿Qué siente usted que las personas no estamos escuchando?
“Al organismo, a nuestro cuerpo. La gente no tiene mucho cariño ni respeto por su cuerpo, porque desde chicos, en el colegio lo enseñan como si fuera algo que estuviera fuera de uno, como si fuera de otro. Sin embargo, el cuerpo es de uno, lo sentimos, lo tenemos, lo vivenciamos, es propio y habría que aprender a conocerlo de otra manera. Reconocer sus manifestaciones y saber cómo funciona, qué nos quiere avisar, qué nos quiere decir. Hay muy poco amor por el cuerpo. Hay cuidado por el cuerpo, para que se vea bonito, para que se vea más delgado. Es como si no supiésemos nada ni nos interesara, entonces cuando hace ruidito, vamos al médico y él nos dice, porque sabe. Mientras más rápido nos quite la molestia el doctor, mejor, no estamos interesados de dónde viene el dolor, qué significa. No tenemos una cultura de afecto, nos falta compromiso con el cuerpo. La usamos como una maquinita hasta que dice basta, sin mucha contemplación. No hay amor.”

Alexander Lowen, médico psicoterapueta, fundador en 1956 del Institute for Bioenergetic Analysis, sostiene que “Somos el cuerpo. El cuerpo es nuestra casa. Tengo la convicción de que uno es su cuerpo, y la cabeza no lo controla. Si uno quiere cambiar de un modo significativo, su cuerpo debe cambiar. Y el cuerpo no es algo de lo que se hable, es algo que se ve. Uno es su cuerpo, y este cuenta la historia de su vida. Habla de ti, de  hecho es tu. El cuerpo es lo que uno es, y cuánto más en contacto estás con el cuerpo, más en contacto estás contigo mismo. El sentimiento es una sensación corporal que se produce cuando uno percibe que ocurre con su cuerpo.”

El Dr. Eugene Gendling, filósofo y psicoterapeuta nacido en Vienna, descubridor del Focusing, señala que “nuestro cuerpo sabe cuál es la dirección de la salud y la vida. Si nos detenemos a escucharlo por medio de la Focalización, nos proporcionará los pasos en la dirección adecuada.” (E. T. Gendlin, Focusing, Proceso y Técnica de Focalización corporal, Editorial Mensajero, 2002).

Ron Kurtz, psicólogo creador de la Terapia Hakomi, dice que “en la terapia tratamos de trabajar constantemente en la interfase “mente – cuerpo”. Trabajamos con la interacción entre la creencia y la experiencia, imagen y emoción. A veces trabajamos focalizando nuestra atención sobre la experiencia corporal y buscamos identificar significados y creencias.”
Y agrega: “simplemente observa … no tienes que hacer nada… puedes simplemente permanecer en una actitud abierta… permitir que mis palabras te lleguen y prestar atención a tu experiencia … puede ser que aparezca en ti un pensamiento, un sentimiento, una sensación, una imagen, o podría surgir un recuerdo… tal vez un impulso o un cambio de tensión muscular… y no está mal que no ocurra nada… simplemente observa lo que ocurre.” (Ron Kurtz, Método Hakomi, Psicoterapia centrada en el cuerpo, página 31 y 79).

Y podríamos continuar con tantos otros maestros, pues afortunadamente comenzamos a contemplar y darnos cuenta que existe una conciencia corporal, que el cuerpo es sabio, y que lo más importante es empezar a cambiar el modo de relacionarnos con nuestro cuerpo.

Cuidar nuestro cuerpo no es solamente hacernos un chequeo médico una vez al año, no es solamente ponernos crema hidratante o comer sano, es generar un vínculo más amable y sensible donde yo pueda escuchar y hablarle a mi cuerpo y mi cuerpo pueda escuchar y también expresar lo que necesita, sin presión, sin exigencias, sin tensión, abriendo un diálogo genuino y honesto.

Desarrollar un vínculo más sano y saludable, sensibilizarnos, escuchar sin enjuiciar y con una actitud amorosa toda la cantidad de mensajes y sensaciones que el cuerpo nos da continuamente, pues el cuerpo nos habla todo el tiempo, y necesitamos silenciar el pensamiento crítico y desarrollar una escucha activa con nuestro cuerpo, dejarlo hablar, entrar en un campo de profundo silencio y calma, pues el cuerpo habla con otro lenguaje más sutil y sensible, y si no lo dejamos hablar un buen día nos gritará auxilio y en ocasiones será más difícil atenderlo, y otras veces ya será tarde.

Por eso, es tan importante que vayamos tejiendo a lo largo de nuestra vida con amor y sensibilidad este sagrado vínculo que todos tenemos con nuestro cuerpo, nuestro templo, sin el cual no podemos vivir.

María Carneiro
Abogada – Mediadora – Gestaltista
Facilitadora Bioenergética - Bailarina
@mariacarneiro






No me entiendes

“No me entiendes”

                                              
            Hablar de conflictos, es hablar de la dificultad que tenemos para comunicarnos.

            Me encuentro en casa, me duele la cabeza, mi compañero me llama y yo no tengo fuerzas para acudir a su llamado, el insiste y finalmente hago un esfuerzo y me levanto y me acerco para ver que necesita cuando me dice: “Vos nunca me escuchas cuando te llamo…”, yo me sobresalto e inmediatamente me pongo a la defensiva lista para responder y contraatacar: “eso no es cierto, es que vos no me comprendes….”, y así seguimos por un rato hasta que nos encontramos enredados en una discusión sin sentido que sólo busca lograr demostrar que cada uno tiene la razón.

            Y entonces me pregunto, ¿nos hemos comunicado? Bueno, en cierto sentido si, pero ¿nos hemos escuchado y comprendido? No, eso seguro que no.

            Nuestras expresiones están plagadas de interpretaciones, juicios, valoraciones, e incluso acusaciones. Nos cuesta comunicarnos sanamente, en forma clara, expresando aquello que observamos, sentimos y necesitamos.

            Caminamos por la calle, nos detenemos a observar una parada de colectivo, y ahí nomás sin siquiera haber emitido una palabra, aparecen los juicios: “mirá como camina ese señor, seguro que está loco”, “¿y esa señora? ¿Qué le pasará? Seguro que está deprimida porque no llega a fin de mes”, y ese hombre ¿que tendrá? ¿No será que lo echaron del trabajo?”, y así podríamos seguir en nuestro diálogo interno que no cesa de emitir juicios y evaluaciones.

            Ahora yo me pregunto, ¿qué nos sucede cuando a partir de estas evaluaciones es que nos comunicamos, cómo sigue la secuencia del diálogo con la otra persona?

            Marshall Rosenberg, en su gran obra sobre “Comunicación No Violenta”, nos enseña la primer premisa para comunicarnos bajo este esquema: OBSERVAR SIN EVALUAR, no nos exige que seamos totalmente objetivos ni que nos abstengamos de hacer evaluaciones, nos pide que mantengamos una separación entre nuestras observaciones y nuestras evaluaciones, pues si combinamos la observación y la evaluación, seguramente la otra persona escuchará una crítica (“Comunicación no violenta, un lenguaje de vida”, Marshall B. Rosenberg, Gran Aldea Editores, página 40).

            En la terapia Gestalt también se focaliza en esta premisa, y se refieren a ella con el concepto de lo Obvio y lo Imaginario.

            La relación que entablamos con nuestro entorno es experiencial, tomamos contacto con ella a través de nuestros sentidos, y generalmente está altamente contaminada por nuestras subjetividades (“Entrenamiento e Gestalt”, Eduardo Carabelli, Editorial Del Nuevo Extremo, página 58).

            Cuando nos referimos a lo obvio, aludimos a aquello que puedo captar a través de mis sentidos sin ningún agregado extra ni calificativo, es simplemente descriptivo. Por ejemplo: es obvio que estoy escribiendo en este momento con la computadora. Esto también es una observación, es decir que lo obvio surge de la observación pura y simple y despejada de toda calificación, interpretación o evaluación.
           
Luego aparece lo imaginario, aquello que yo libremente agrego a lo obvio, lo que supongo, invento, pensamientos, interpretaciones y evaluaciones.
           
Esto sucede casi sin darnos cuenta, constantemente aparecen los imaginarios, las evaluaciones, y no es que no podamos hacerlo, el punto es que solemos confundirlos y no distinguirlas de las observaciones.

            Si tan sólo pudiéramos darnos cuenta que se trata de una interpretación o de un imaginario que estamos agregando a la observación que realizamos, no se generarían tantas distorsiones en la comunicación, que luego probablemente éstas decanten en un conflicto que puede llegar a altos niveles de escalada.
           
            Para ilustrar con un ejemplo:
            Es obvio que estoy tocando las teclas de mi computadora y estoy acostada sobre mi cama.
            Esto surge de la pura observación que realizo con mis sentidos.
            Puedo imaginar que estoy chateando con un amigo que vive en otro país, tramando un encuentro clandestino en algún lugar. Y al imaginar esto, aparecen mis evaluaciones: eso no está bien, que feo que se comporte así, me indigna que las personas mientan!

            Todo esto surge de lo que imagino a partir de la observación, y quien sabe si es así, puede serlo o no, lo central aquí es poder distinguirlo, luego darme cuenta que es lo que estoy imaginando, y lo que luego evalúo y siento al respecto, entonces resulta clave que pueda revisar si esto es así, poder consultar, preguntar a la persona si lo que está haciendo es chatear con alguien y tramar un encuentro clandestino.
           
Es decir que a través de la pregunta podré corroborar mi imaginario, mi hipótesis, mi supuesto, lo cual puede ser cierto o no. Entonces me doy la oportunidad de despejar imaginarios y evaluaciones que resultan erróneas, evitar enojos o juicios equivocados, y clarificar mi comunicación.

            Este movimiento que pareciera tan sencillo, es fundamental, pues en la medida que nos hacemos cargo de nuestras interpretaciones y evaluaciones, de nuestros imaginarios, podemos revisarlos y dejar de confundirlos con lo real.

            Por ello, expresarnos desde la observación fenomenológica, describiendo lo que veo, agregando luego lo que yo imagino, interpreto y evalúo, marca una gran diferencia que permite al interlocutor, a la persona que recibe el mensaje, escucharlo y recibirlo de otra forma, sin sentir que es una crítica o un acusación, sino por el contrario dándole la oportunidad de responder, aclarando lo que considere necesario, y entablando así una comunicación más clara y eficaz.

            Entonces, volviendo a la conversación inicial relatada, cuánto hubiera cambiado si yo hubiera expresado: “Escucho que me llamas mientras estoy recostada debido a un fuerte dolor de cabeza – describo la situación, observación -, y por ello me cuesta levantarme y acercarme a donde estás” - expreso mi evaluación. Esta nueva forma abre una conversación sin acusaciones, ni recriminaciones, más honesta y clara, permitiendo que el receptor escuche y reciba mi mensaje, para así darnos la posibilidad de construir una mejor comunicación donde ambos nos podamos sentir escuchados y comprendidos. 


María Carneiro
Abogada Mediadora Gestaltista
Facilitadora Bioenergética
@mariacarneiro