martes, 26 de abril de 2016

Ese abrazo

Viajaba sentada en la cuarta fila al lado de la ventana. 
Al dejar sus cosas comprobó que no tenía señal en su teléfono, así que decidio conversar con ella misma, tenía un largo viaje por delante. 
Al principio no sabia de que hablar, entonces se dejo llevar por la sensación de tristeza que la invadía. 
Un profundo cansancio sintió, un agotamiento por buscar repuestas que no encontraba, de estar demasiado consciente de sus procesos, de querer sanar su propia neurosis y sentir lo arduo que era ese camino. 
Y mientras sentía toda esa mezcla de sentimientos dolorosos y tristes, miro como su brazo derecho abrazaba su vientre tiernamente, y se quedo contemplando esa imagen de algo que estaba haciendo ella misma sin pensarlo mientras sus lagrimas rodaban sus mejillas. 
Ese brazo la contenía, ese brazo la cuidaba, y ese brazo no era mas que una parte de ella que siempre estuvo ahí para cuidarla, para darle animo, para contenerla y para decirle cuanto la quería, que aunque todo estuviera difícil, aunque el dolor y la impotencia desfilaran por ahí, siempre estaría ese brazo, ese abrazo de ella misma que nunca la dejaría. 

Maria 
2/4/16 
Camino a Montevideo 

miércoles, 30 de marzo de 2016

Desaparecer

Escaparme de mi por un rato 
Hacer un hollo en la tierra y dejarme abrazar por ella 
Huir sin aviso 
Sin rastros ni huellas 
Una pequeña valija que me acompañe 
Mi gato fiel 
Y salir sin motivo 
Solo perderme por ahí 
Dar vueltas sin rumbo acompañada tan solo de mi sombra (aunque la invite a partir ella insiste en seguirme a todos lados) 
Caminar en un circulo infinito que recorre el mundo 
Comprar un billete de avión hacia el primer lugar que despegue de aquí 
Meterme en mi propio ovillo de lana azul 
Entre almohadones hindúes y aromas de naranja y miel 
Sin teléfonos ni mensajes 
Sin contacto con los demás 
Buscando hacer contacto conmigo 
Y recuperar mi amistad 
Huir para que me trague la tierra 
Tomar el primer cohete que salga a la luna 
Para acostarme en su regazo por un rato 
Y hamacar mi existencia 
En el sin tiempo 
En donde no hay voces ni pensamientos 
Tan solo el sonido del universo 
Desaparecer allí 
Y soltar todos los miedos que me atrapan 
Soltar todos los pensamientos desgastantes 
Soltar mis trampas y mi neurosis 
Para volver a mi ser 

María 
29/3/16 
Beruti, Buenos Aires 

Aquella pregunta agobiante

Llevaba su cartera como de costumbre cargada de papeles sin sentido. 
Caminaba por la ciudad esperando llegar. 
Miraba el reloj de reojo para saber si otra vez llegaría tarde, una vez mas lidiando con el maldito reloj que parecía ir más deprisa que sus pasos. 
Sentía sus pies pesados y no sabia como iba a hacer para resolver aquella pregunta que la atormentaba, la despertaba por las noches, la oprimía y dejaba sin aliento. 
Decidió hacer algo nuevo, no sabia que, pero quería hacer algo nuevo, ya había  intentado todas las técnicas conocidas para encontrar la respuesta a su impostergable pregunta, pero no lo había logrado. 
Así que esa tarde, se fue caminando hasta la costanera, era una cálida tarde de marzo, el otoño había llegado, pero el verano aun no quería partir. 
Al llegar al río, se detuvo a contemplarlo, el sol se reflejaba en sus aguas, y un brillo especial resplandecía e iluminaba su rostro. 
Sus ojos se iluminaron, sin saber por que, se agrandaron y su cuerpo se enraizó allí mismo, al lado del río. 
No sabia que hacer, se había agotado de dar vueltas sin sentido a su pregunta, se había agotado de pensar y desgranarse la cabeza buscando la respuesta en los rincones más oscuros de su conciencia. 
"Basta! No aguanto mas!" Se dijo, "no quiero mas rulos y pensamientos truculentos, no quiero mas torturas que me enroscan como una víbora en celo. 
No se que voy a hacer con esto! Juro que no lo se! 
Pero si se que quiero estar en paz conmigo!"
Y grito esta frase tres veces con voz profunda y firme, cada vez más alto, hasta que la gente comenzó a mirarla desde los autos, todos se dieron vuelta para verla. 
Y a ella ya no le importo nada! Ya era hora de soltar sus preguntas sin respuestas, por más profundas y trascendentes que sean. 

Respiro hondo y se fue caminando despacio, liviana y aliviada, sin importarle su destino.

Maria 
29/3/16
Escrito en un viaje de subte de Juramento a Tribunales 

lunes, 29 de febrero de 2016

Los secretos de las almas

Aquella misteriosa ventana albergaba los secretos de las almas antes de partir 
Los tejía entre sus telarañas 
Los humeaba con incienso 
Y eran ofrendados al padre cielo 
Allí se elevaban 
Como un globo soltado al azar 
Como una pluma flotando en el mar 
Volaban en liviandad 
Se coloreaban con el pueblo nube 
Danzando rituales de amor y sombra 
Entre velos violáceos que cubrían sus vergüenzas 
Allí, en las noches de luna llena 
Con el resplandor de su luz
Eran develados 
Y entregados al Gran Misterio de la vida 

Maria 

24/2/16 
Beruti, Buenos Aires 

martes, 16 de febrero de 2016

La ventana secreta

Llego a la puerta de aquella famosa casa de la calle Borges, atraído por la leyenda que contaba que había una ventana secreta al fondo del jardín y que una mujer una noche de tristezas la había atravesado. 

Toco el timbre, y un hombre de mediana edad con mirada intensa y voz rasposa pregunto quien es? 
El no sabia que hacer, estuvo por irse, cuando volvió a sonar esa pregunta: quien es? 
Cuando estaba por cruzar, sin querer dijo que era un vecino que había visto el cartel de venta de la casa. 
No supo como salió esa respuesta pues no había preparado nada para decir, solo la curiosidad lo había llevado hasta allí. 
El hombre le abrió, lo relojio de arriba a abajo antes de dejarlo pasar. 
Cuando finalmente entro, se quedo sin palabras cautivo por la magia de aquel lugar. 
El dueño lo invito a pasar para hacer la clásica recorrida de la casa, mostrándole el living amplio repleto de adornos curiosos con historia que hablaban mas de sus habitantes que de la casa. 
Siguieron recorriendo el lugar, los ambientes, el piso de arriba, mientras una gata gris iba y venia como inspeccionando a ese extraño señor. 
De repente, escucho la voz de una niña que hablaba con un ser llamado Topi, le resulto insólito hasta que fueron a conocer el baño del piso superior donde estaba ese diminuto animal parado en dos patitas mostrando sus dos dientes. 
Ya todo le resultaba un cuento de Borges. 
Pero el quería ir al jardín, así que tímidamente le pregunto al dueño si podía conocer aquel enigmático jardín, y sin dudarlo, el dueño le enseño la perla de la casa, ese oasis verde y pranico escondido en medio de la ciudad. 
Se quedó inmóvil, no podía creer lo que veía, esa enredadera viva y voraz, el famoso joven árbol danzarín, y la música de los barcos de metal. Todo era tal cual lo que sabia de aquella leyenda. 
Observo detenidamente cada rincón, hasta que vio la ventana secreta al fondo  del jardín. 
Se quedo sin aliento, era como la imaginaba, antigua y bella. 
Justo le sonó el celular al dueño de la casa y salió para atender, mientras le decía que podía caminar por allí. 
El, guiado por su espíritu curioso, avanzó despacio por el jardín palpitando cada paso a sus pies, olfateando la leyenda de la misteriosa ventana secreta. 
Siguió caminando hasta poder ver de cerca y tocar aquella ventana buscando el rastro de aquella misteriosa mujer, cuando el dueño volvió y miro extrañado a aquel hombre desconocido en actitud sospechosa en el fondo del jardín.  
El se apuro en regresar y dijo que tenía que irse, que su mujer lo esperaba para almorzar en un bar llamado Helena. 
Salió de prisa y avergonzado, corrió hacia la puerta de salida y se esfumo. 
No volvieron a verlo por ahí, nadie lo conocía en el barrio y nunca supieron que fue a buscar ese hombre, solo saben que jamás un extraño había pretendido abrir aquella ventana del fondo del jardín. 

Maria 
2/2/16 
Beruti, Buenos Aires 

Dejar la casa de Borges

Llego la ultima noche en la casa rosa viejo de Borges
Un mar de tristeza inundo su piel 
Las lagrimas rodaban por su cara 
Bajando por la escalera hacia el jardín 
Cuando Inexplicablemente, ella se quebró 

El fantasma de perder aquella paz que sintió apareció 
El desgano comenzó a avanzar tímidamente 
Mientras un torbellino de emociones cruzadas explotaron en su interior 
Regresar a la rutina, a la vida cotidiana, a las obligaciones y decisiones que la esperaban 
Todo ello y mucho más comenzó a atormentarla 

Salió en medio de la noche a caminar por aquel jardín primitivo 
No quería despedirse, pero algo la llamaba 
Era la ultima noche y quizás nunca más volvería allí 
Una fuerte sensación de perdida e impotencia apareció 
Camino unos pasos silenciosa y vulnerable 
El joven árbol se conmovió y la abrazo con sus ramas susurrándole bendiciones de amor 
El cantoneo de los barcos colgantes dio su último concierto dedicándole una canción 
La enredadera desplegó todo su aroma para perfumar su corazón 
Ella siguió caminando descalza sintiendo la potencia de la tierra en sus pies 

Sin saber como salir 
Sin saber como seguir
Miro al cielo buscando una señal 
Respiro hondo 
Y cruzo el agua para luego atravesar una vieja ventana del fondo del jardín 

Maria 
31/1/2016
Borges, Buenos Aires 



La casa de Borges III

Era la ultima tarde de un tranquilo verano de enero 
Ella nuevamente se recostaba en su hamaca preferida 
Desparramando su cuerpo en la tela cruda y tersa 
Otra vez sentía el cantoneo de las piedras que resultaron barcos colgados al azar, llevándola a un delicioso estado de conciencia sin igual 
Y Comenzó poco a poco, la suave danza de las hojas del jardín al ritmo del mahual 
Y casi sin querer ella levitaba otra vez 
Su cuerpo se hamacaba entre la enredadera que vestía la pared izquierda hacia la que caía de la derecha 
Un joven árbol se entusiasmó con la melodía y movió sus ramas al compás entrando en un trance de ensueño 
Sus hojas verdes y plateadas acariciaban la espalda de esa mujer que había perdido el control entregándose al arrullo de la música que sonaba en ese jardín 
Aunque nadie tocaba 
Aunque nadie la veía 
Ella sabia que una orquesta natural la sostenía 

Maria 
30/1/2016 
Borges, Buenos Aires